Helados caseros para el verano
Viviendo un soleado verano del mes de agosto en Canarias y descansando de unos días libres lejos del stress y la tensión que genera el trabajo de la oficina en la capital, creo que no caería nada mal un entremés a base de leche y fruta a media tarde, así que buscare y le diré a mamá, que prepare su mejor especialidad en cuanto a repostería se refiere, les paso a comentar que ella sabe hacer una receta de helado de fresa, sinceramente espectacular y es para chuparse los dedos, ya sé que puedo ir a un supermercado o a una heladería que queda cerca de mi casa, y satisfacer mi capricho en un dos por tres, pero este postre que prepara mi madre (en un tiempo muy corto), no tiene competencia alguna, porque no he probado hasta el momento otro helado de fresa igual o que al menos se pueda parecer en algo ( tengo el sabor autentico grabado desde mi feliz infancia)…
Ahora que hago memoria, es el mismo helado que preparaba mi madre solamente los fines de semana en los meses de verano, cuando yo era un niño y llegaba con mi hermano Marco Aurelio ( un año mayor que yo) de jugar a la pelota con nuestros amigos del barrio en el parque de la vuelta, que varios años después lo demolieron y lo convirtieron en un lujoso hotel hasta la actualidad, Recuerdo que sabíamos muy bien que al llegar a casa nos esperaba este majestuoso postre, la única indicación previa era lavarnos muy bien las manos y después ir directo a la cocina a deleitarnos con este manjar de los dioses al que nosotros lo combinábamos con varias galletas de colores, waflers de Escocia que traía el abuelo Peter y harto fudge para hacer más a gusto la experiencia… éramos muy felices.
